Betty, la cantante cenicera
Betty, la cantante cenicera Había una vez una niñita pobre y andrajosa que vivía en un cerezo que estaba situado en medio de dos casas de tres plantas. En el cerezo había colocado cinco tablas que consiguió de un edificio quemado, las tablas estaban algo tiznadas pero en excelente estado. Como pertenecías tenia, una caja de madera que contenía: un hilo y una aguja que una vez le regaló una niña, una navajita de cinco centímetros, que un caballero le dio, miles de retazos, y un broche de oro puro. No lo vendía ni por la más grande cantidad de dinero, puesto que era de su difunta madre. Que había muerto en el edificio de donde Betty había cogido las tablas. Aquel edificio, fue una vez, el hogar de Betty. Ella vivía felizmente, y además había conseguido ganarse la vida sabia y correctamente. Cerca de donde vivía, estaba la Gran Plaza. Allí, cuando era invierno, otoño o hacía frío, se encendían fogatas en pequeños barriles de metal. Así, la gente qu...