Sándwiches de pegamento
Sándwiches de pegamento Sally había invitado a su amiga Jenny a tomar el té. Mamá tenía que ir al pueblo de compras, así que Sally tenía que hacer todo por su cuenta. Sally era una niña de casi nueve años, de cabello rubio, ojos cafés, con una mente ingeniosa y a la que no había cosas más divertidas que se le ocurriera para divertir a sus hermanos. Y su sonrisa era siempre alegre y sincera. Mamá tomó su gorro y sombrilla cuando dijo: --Cuídate bien, Sally. Recuerda: en el gabinete de arriba de la estufa, está la miel, el frasco de la derecha. En la mesa está el pan ya cortado para que tú no te cortes, no hagas ningún invento tuyo y por favor no rompas nada. Porque recuerda: necesitamos algo nuevo, algo viejo, pero no algo roto— --Sí, Mamá. No romperé nada—afirmó Sally, impaciente a que su mamá partiese y comenzar su aventura. --Confió en ti, Sally—contestó Mamá abriendo el paraguas y saliendo. Sally la despidió desde la ventana, pero en cuanto Mamá se volvió ...